Según el Observatorio de la Digitalización Financiera, ya se puede apreciar un crecimiento en el uso de aplicaciones financieras (tanto bancarias como Fintech). Y no es difícil imaginar por qué: tras el confinamiento que han atravesado muchos países, las visitas físicas a oficinas bancarias cayeron casi un 80% en tan solo la primera fase de confinamiento. En otras palabras, los usuarios se han visto obligados a trasladar la gestión de sus finanzas al ámbito laboral.

Así es como el uso generalizados de las aplicaciones de finanzas se ha convertido en una de las tendencias más interesantes de 2020, producto directo de la pandemia del Covid-19. La ODF estima que un 43% de los usuarios españoles ha optado por usar la aplicación móvil de su banco para realizar operaciones bancarias, mientras que 25% escogió la web.

La aceleración es brutal: expertos estiman que podríamos estar atravesando los índices que antes se proyectaban para 2025, un adelanto brusco del futuro digital. Esta aceleración digital, por supuesto, no se limita al sector Fintech, sino que también está ocurriendo no solo en otros sectores mercantiles como el e-commerce, sino en todos los aspectos de nuestra vida: salud, fitness, juegos y más.

A lo sumo, las Fintech han crecido un 72% en Europa. Pero en territorios como Medio Oriente y Asia, donde el virus golpeó primero, las apps de finanza aumentaron su volumen también: un 117% aproximadamente comparado con números anteriores al Covid-19.

El dato que puede consolidar por completo esta aceleración, el mejor indicador de que “no hay vuelta atrás”, es aquel relacionado con la satisfacción de los usuarios. “El 86,5% de los usuarios la califica como buena o muy buena la calidad de atención remota de su entidad bancaria”, según la ODF.

Según Rodrigo de la Cruz, presidente de la Asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI), hemos abandonado el dinero físico, o al menos hemos acelerado su desuso. Es innegable que se trata de un nuevo paradigma de vida digital, como expresa De la Cruz: “aumenta el protagonismo de las soluciones Fintech”.

Pero, ¿pagarán los consumidores?

Si bien el uso de las aplicaciones Fintech ha gozado de un aumento de uso casi explosivo, otro tema totalmente distinto es si esto se traducirá a una monetización estable por parte de la industria. Incluso muchas de las Fintech más populares como Revolut o N26 no han dado con planes de monetización que lleven a un camino certero de ganancia neta.

Una solución es la de ofrecer servicios más extensos y robustos para usuarios dispuestos a pagar una membresía premium, pero esto de momento no se ha traducido en casos de éxito rotundos. Se estima que solo el 5% de los usuarios de Revolut está dispuesto a utilizar los servicios pagos de su plataforma (Global Web Index).

Monzo, por otro lado, una de las startups más llamativas de la escena Fintech londinense, anunció que sus pérdidas se han duplicado a pesar del aumento en ingresos. Esto después de anunciar una membresía paga, Monzo Plus.

El contraste es evidente, pero las respuestas mucho menos. Lo cierto es que el sector Fintech tiene un enorme desafío por delante, pero si este brusco crecimiento será un aliado o un obstáculo aún está por verse.